El sol naranja no se alcanza a ver aún cuando la madrugada hasta ahora está abriendo sus ojos. El frío del crepúsculo dificulta el proceso de comenzar el día. Huele a hielo, ese que se disfraza de brisa y alimenta las ganas de quedarse en una cama cálida.
En la rutina de estas mañanas, en donde todos quisiéramos permanecer debajo de nuestras cobijas, existen personas que luchan contra eso para ganarse la vida, para levantarse cuando la ciudad aún duerme; tomarse un baño de agua fría para despertar y salir con energía de casa. Si hay, un tinto con pan es suficiente para llenar esos estómagos vacíos, si no, un “ague’panela” como dicen ellos, puede calmar el hambre.
Esto es lo que tiene que hacer Teresa Lagos día tras día. Una señora de ‘sesenta y pico’ de años que le ha dedicado su vida a las flores desde los siete años. Esta oriunda de Duitama, Boyacá, en donde también hacía este oficio, tuvo que venirse a la capital en 1971, después de haber tenido malas experiencias con un hombre que la dejó con dos hijos pequeños y con un embarazo de 2 meses y medio. En una difícil situación económica, Teresa logró introducirse en el negocio de las flores en Bogotá y así pudo sacar a su familia adelante.
Entre el frío, las calles, los edificios y la contaminación, Doña Teresa, como quise llamarle, se fue convirtiendo en una ciudadana más de este grisáceo lugar. Su ropa empezó a cambiar y a su trabajo, desde hace treinta años, asiste con el mismo delantal. El día en que la conocí tenía puesto un saco azul claro debajo de ese delantal amarillo con cuadros cafés y los bolsillos rotos por el uso; un pantalón deportivo aparentemente cómodo y unos zapatos con los que parecía haber caminado largos trayectos. Un sombrero verde limón adornaba su cabeza, un sombrero que se posaba encima de la capota del saco azul. Una mujer robusta pero de baja estatura, con una piel bronceada por el sol y una mirada firme, pero con una gran nostalgia en los ojos. Su actitud era muy seria y desconfiada, hacía creer que no le interesaba mucho el contacto con la gente pero su vanidad la traicionaba con un fuerte labial fucsia sobre sus labios carnosos, grandes, generosos y unas uñas con restos de esmalte rojo, en unas manos pequeñas pero ágiles, arrugadas por los años.
“¿Usted es periodista?, Qué pereza…” fue lo primero que me dijo. Entre una risita nerviosa que se me salió por haberla interrumpido, le dije que no se preocupara que aún no era periodista que simplemente era una estudiante. Al principio pensé que iba a ser difícil entablar una conversación y que probablemente iba a tener que buscar otra persona para charlar, pero el olor de su puesto de trabajo no me dejó ir. Una mezcla de recuerdos inundaron mi cabeza, los lirios de mi abuela, las heliconias… “señora, discúlpeme, pero aquí huele muy rico, si quiere no le hablo pero ¿me podría quedar aquí sentada?”, le dije. Eso pareció ser un buen comienzo, porque vi una pequeña sonrisa debajo del sombrero, entonces empezamos una charla que cada vez se fue volviendo más amena.
Doña Teresa se ve más joven de lo que es, tal vez por las flores que la mantienen así pero cuenta que todos sus hijos son casados y tienen hijos y por lo tanto ella ya es abuela. Su nieta mayor tiene 15 años y es la hija de su hijo mayor, con el que vive. Comparte buen tiempo con su familia, porque aunque salga muy temprano, el negocio de flores en la Plaza de Paloquemao se cierra a las 11 de la mañana. Sin embargo, es una larga mañana. Doña Teresa vive en la vía a Tenjo y para poder estar a las cuatro de la mañana en su trabajo tiene que salir de allí a las 3:30 a.m. Es un largo camino para poder comenzar a vender sus flores. Los camiones que traen la mercancía llegan un poco después de las cuatro para venderla entre los arrendatarios y propietarios de los puestos de la plaza. La señora del sombrero verde limón varía las flores que vende casi a diario y así, los clientes tienen la oportunidad de encontrar en su negocio varias especies de flores. Esta vez tenía coquetonas, pompones, lirios, heliconias, y mientras me contaba sobre su vida, arreglaba unas margaritas y las ponía en baldes de agua.
- ¿Esas son flores de muerto cierto? A mí no me gustan, a muerto me huelen- Le dije señalando los pompones blancos, que estaban al final de la hilera de heliconias.
- Si- dijo sonriente- si le regalan de esas no las acepte, porque eso es que la quieren a usted en el cementerio.
- No, Doña Teresa, a mí ya no me regalan flores, los hombres de hoy en día olvidaron todos esos detalles- dije con gracia.
Después de eso, la señora cambió su mirada y volvió a sus margaritas. Los hombres para ella sólo son una decepción de la cual no es necesario depender. “Solo Dios es el que nunca se va” decía repetidamente, al parecer las huellas de tristeza habían quedado en su alma para siempre, esa era la nostalgia que sus ojos guardaban y que extrañamente sus labios se habían atrevido a pronunciar.
Una señora llegó a mirar unos lirios naranjas que sobresalían de todo lo demás. “A diez mil el paquete” decía la viejita. La clienta las observó, las sacó del balde y luego las volvió a poner en su sitio “gracias”, dijo, y se fue. Le pregunté entonces a Doña Teresa si las ventas eran buenas y me dijo que no mucho, pero que en el día de la madre y el día de la mujer ese lugar era lleno de gente. “¿A usted le regalan flores?”, le pregunté e hizo un gesto con su boca queriendo decir que no tenía quién le diera flores y a la vez, que eso no le importaba. Es extraño eso, como si estuviera cansada de eso que vende, o como si hubiera tenido que olvidar la belleza de esas plantas para comenzarlas a ver como una simple mercancía que le daba de comer.
El silencio llegó, ese momento en el que hay una especie de incomodidad en el ambiente porque las palabras se acaban. O tal vez, las palabras están allí, pero la forma de sacarlas para hacer preguntas se hace difícil. Por temor, por precaución, por timidez, lo que sea. Lo más sorprendente fue que fue ella la que rompió con nuestras bocas calladas y empezó a preguntarme sobre mi vida. Era Doña Teresa la que ahora quería saber a quién le estaba contando tantas cosas de su intimidad. Yo fui lo más sincera que pude y me pareció bonito que se haya interesado por mí, porque ahora, la situación había dejado de ser una entrevista para convertirse en una verdadera conversación. Hablamos del dinero, de los dueños del lugar, de la gente aprovechada, de todo lo que estaban haciendo para luchar en contra de aquellos que se estaban instalando allí sin pagar arriendo; hablamos de hombres, sí, personas de sexo masculino. Es muy raro hablar con una persona de esa edad de hombres, pero realmente lo disfruté y parece que ella también lo disfrutó, porque empezó a darme consejos y a advertirme de las clases de personas con las que yo me podría encontrar en la vida. Yo la miraba con atención y le seguía la corriente; me parecía estar hablando con alguien de mi familia, no porque se parezca a alguna de mis tías o a mis abuelas, sino porque una especie de confianza había nacido en cuestión de minutos.
El tiempo se pasó y Doña Teresa se ocupó porque había cada vez más gente en el lugar. Le ayudé un poco pasándole paquetes, pero estaba estorbándole el paso, el sitio era pequeño, entonces sentí que había llegado la hora de irme. Esperé a que hubiera menos personas preguntando por sus flores y en un momentito le di las gracias por el tiempo que me había dedicado y le deseé suerte en su trabajo. Para finalizar la despedida y dejar un sello de verdadero agradecimiento, le di la mano a la señora que me regaló unos pedacitos de su historia... fue allí cuando sentí la mano más suave que he tocado en toda mi vida.
Saturday, June 13, 2009
La mano más suave que he tocado en toda mi vida
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DaniEla
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7:51 PM
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Friday, May 15, 2009
Nada
Creo que por estos días me ha hecho falta inspiración.
Pero estoy pensando en algo bueno...
Hablando de todo un poco... ¿Ustedes creen en los acosadores? Cómo puede ser un acosador? no necesariamente con cara de demente... puede ser hasta la persona más normal que uno conoce.
A mí me dan escalofríos los dementes. Los acosadores.
Y no quiero llegar a estar segura que tengo uno tras de mí.
Es decir..
Sí,
Lo sospecho. Y pensar que todo comenzó por algo tan inocente...
¿Un buen amigo?
¿Demasiado?
¿De esos que son capaces de matar?
No.
De los que mandan noticas freaks al celular..
Es posible.
¿Qué hacer para estar segura?
¿Y que tal que sea mi imaginación y me esté volviendo loca?
¿Mails dementes?
También.
Mis miedos:
1. Que empiece a llegar a mi casa sin haber sido invitado.... una y otra y oootra vez.
2. Que se siga camuflando en su imagen de buena persona y que me la crea tanto que sus señales de rareza pasen desapercibidas ante mí.
3. Que me de paranoia.
Alguien alguna vez me contó que tuvo un acosador, que le mandaba notas, flores y chocolates y que era aún más generoso en el día de San Valentín y ni decir en su cumpleaños. Tuvo que denunciarlo a la policía, irse de la comunidad universitaria y peor aún: irse del país.
Ahora esa persona está aquí, lejos de ese descerebrado... pero tuvo que dejar atrás su vida entera para poder estar tranquila.
No quiero llegar a estar segura de que es así.
Tenaz.
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DaniEla
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2:46 PM
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Friday, May 01, 2009
¿En dónde quedé?
Ayer me acordé de mis días felices cuando era una niñita...
Todo importaba tan poco, y a la vez todo era posible en la imaginación.
Saber que inventé tantas cosas. Inventé un carro con las sillas del comedor, una carpa secreta con las sábanas de las camas, pasadizos secretos debajo de ellas.. todo, todo era mágicamente posible.
Más adelante, tuve la necesidad de escribir, y luego se volvió una disciplina. A los 13 años todo era imperfectamente perfecto. Y pensaba.... que ojalá cuando tuviera 19.. 20..21.. no me volviera una persona más, que ojalá no me olvidara de estos detalles y de estas costumbres, de esta mente y de este corazón.
No quería ser una persona fría. No quería perderme de mí.
Entonces me hice una promesa. Prometí escribir siempre así fuera en una servilleta. Prometí no aterrizar las sensaciones sino dejarlas en vuelo. Prometí seguir viendo la vida de esa manera sólo mía y nada más que mía. Prometí seguir siendo una soñadora empedernida, a la que se le iba la imaginación con cualquier cosa que le permitiera suspirar. Prometí seguir prendiendo mi lámpara de noche para alumbrar mis papeles, prometí no dejar la música que acompañaba esas mismas noches. Prometí seguir viéndome al espejo como una estrella de cine, seguir creando escenarios que sólo yo podía ver.
Prometí tantas cosas.. y cómo iba a saber que las cosas cambiarían... cómo iba a saber que ya no iba a ser necesario "pescar" las canciones en las emisoras para grabarlas en el cassette... cómo iba a saber que todo iba a ser así.
Sencillamente...hoy miro hacia atrás, y siento que me debo una gran disculpa.... porque estoy con los pies tan enterrados en la tierra, que se me cayeron las alas y ahora no sé cómo volverlas a coser.
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DaniEla
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6:51 PM
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Sunday, April 26, 2009
UNA EXPERIENCIA EN EL ORIENTE
Asne Seierstad, una periodista nacida en Oslo, es una de las más reconocidas corresponsales de guerra en Europa. Ha escrito varios libros tras vivir importantes experiencias en su trabajo. Libros como De espaldas al mundo: retratos de serbia, fue una de sus creaciones después de haber estado en Kosovo como reportera de guerra para la televisión noruega. Después se intrigó por el oriente y, tras la caída de los talibanes, estuvo varios meses en Afganistán. Allí tuvo una experiencia completamente absorbente, de la cual pudo hacer una historia que se convirtió en un best seller mundial, traducido a 40 idiomas: El Librero de Kabul.
Éste último libro, como anteriores que ha escrito Seierstad, es una crónica, pero esta vez se mezcla la circunstancia política con la compleja y exótica cultura Afgana. Atraída por los sucesos recientes como el 11 de septiembre de 2001 y por la vida de una familia liderada por un librero, la autora consigue obtener un relato inigualable.
La partida de los talibanes deja en Afganistán, un aire de libertad, pero una libertad a medias. Este grupo ha dejado muchas huellas en las reglas comunes de la vida cotidiana, al igual que la invasión de la Unión soviética que provocó una “guerra santa” contra los herejes. Todo esto afectó de una manera significativa a los protagonistas de la historia: una familia Afgana que abrió las puertas de su casa para que una mujer occidental pudiera hacer un relato periodístico sobre ella. El jefe de la familia, Sultán Khan, es un librero que desde pequeño fue un lector empedernido, aficionado a los libros, al conocimiento y sobretodo a la historia de su país. Por lo cual desde hacía mucho tiempo vendía libros de todos los grupos políticos y religiosos que tenían algún rol importante en su tierra. Encarcelado dos veces por el inclemente régimen político y la sociedad islámica, Sultán Khan tuvo que vivenciar la quema de sus tesoros. Él y su familia fueron víctimas de la guerra civil y después de una larga estancia en Pakistán pudieron volver a su casa que estaba cundida de marcas de la guerra.
Es evidente entre líneas darse cuenta de que hubo un régimen que pretendió ser en su totalidad comunista y que aquellos que se vieran beneficiados por algún otro modo de producción iban a ser castigados. Como lo cuenta la corresponsal de guerra, en el caso de Sultán, quien fue delatado por vender libros de toda clase.
Es apasionante la manera en la que la escritora logra hacerle ver al lector lo grande que es la brecha entre oriente y occidente. Lo que más marca esta diferencia es, claramente, el trato a las mujeres. Un retrato claro de una sociedad completamente desigual, en donde el estatus de hombres y mujeres es completamente opuesto. El género femenino es un objeto más para el ofrecimiento y la venta, mientras que el hombre es un ser humano, que sin embargo, no es completamente libre “Mansur maldice las cadenas que le atan a la librería de su padre, maldice a su padre que no le deja el viernes libre ni le permite estudiar, que no le deja comprar una bicicleta o ver a sus amigos.”<
En la familia Khan se mueven todo tipo de situaciones en donde esta particular cultura es claramente visible. La autora relata desde allí, un país que se resiste a la modernización, un país que todavía cree en la perdición de las almas en el infierno y de la necesidad de ir al cielo, perdonado por sus pecados, después de la muerte. Una cultura sumamente ligada a la religión, en donde se puede cometer un pecado por casi cualquier cosa. Es una sociedad que no cree en el amor -porque lo castiga con sangre-, sino en las órdenes y deseos de Alá.
Todo esto dentro de un contexto devastador, un contexto de miseria, un contexto de pos-guerra “…Un obrero alimenta la máquina con papel, otro está en cuclillas al otro lado y separa los folios cuando salen. En el fondo se oye la radio que transmite un partido de cricket entre Pakistán y Sri Lasnka. En la pared están colgadas las imágenes siempre de La Meca y en el techo se mece una lámpara llena de moscas muertas. Corrientes amarillas de ácido corren por el suelo para salir por el desagüe”.
La vida continúa normalmente, entre escombros y burkas, entre prohibiciones y castigos, entre rezos horas adecuadas y desde la perspectiva de la familia Khan, entre libros.
Sin embargo, a pesar de que es una lectura impactante, el lector puede perder un poco el encanto cuando hay variaciones un poco bruscas entre la narración detallada y amena de las historias familiares y los relatos históricos que pueden volverse aburridos y densos. A veces parece una tentación de la autora por su propia profesión de historiadora o muy probablemente se denota la intención de tratar de explicar las cosas de tal manera que todo sea entendible para los ojos que leen.
La autora dice en el prólogo que pretende darle cierto aire de ficción, con lo que a veces acierta, a veces no. El lector puede creer completamente lo que dicen sus palabras sin tener duda alguna de lo sucedido. La ficción puede ocurrir en este caso, en la manera en la que esta periodista escribe y relata las situaciones, muchas de ellas no vividas sino contadas por algún miembro de la familia. Si existiese algún capítulo en el que su imaginación volara más que los sucesos reales, habría un claro engaño a aquel que compra su libro para encontrar una crónica de hechos verídicos.
El Librero de Kabul es un texto palpitante, en donde el lector puede impresionarse segundo a segundo con el oriente relatado. Para el lector de occidente puede resultar incómodo e impresionante ese estilo de vida. Sobre todo si se trata de una mujer, tal vez pueda sentirse indignada con el trato que tiene el género en Afganistán. Para nuestra autora parece ser un reto distanciarse de su rabia y de su decepción con esa cultura para intentar ser objetiva con el texto. No obstante, hay momentos en los que se evidencia su inconformismo, con uno que otro juicio “Durante siglos, las mujeres afganas han tenido que aguantar la injusticia de la que son víctimas”[2]. De hecho, hay un capítulo dedicado a las manifestaciones de inconformismo de algunas mujeres valientes de ese país. Cuenta que muchas de ellas se manifiestan con poemas casi siempre de resignación y de pena por su situación y sus desdichas “¡Ay, Alá! Me mandas de nuevo a la noche tenebrosa, y de nuevo tiemblo de la cabeza a los pies porque tengo que subir a la cama que odio”[3].
Muchos pueden pensar que es también un libro de denuncia, en donde se muestra a todo el mundo una diferencia injusta que todavía pertenece a los tiempos antiguos, tanto en el patriarcado dictatorial que se maneja como en el campo de la vida de las mujeres, anteriormente mencionada. Vida, con en la cual abundan las censuras y prohibiciones. Muestra también claramente, un templo de guerra en donde grupos procedentes de distintos países se mezclan entre este terreno, criado entre armas, y buscan conquistar sus diferentes intereses. Estados Unidos, entre otros países, es uno de los denunciados, aunque de una manera sutil, se logra detectar el daño que ha hecho a este país que en esos años recientes al 11 de septiembre, fue blanco mundial de guerra. La aparición de un periodista estadounidense buscando a Osama Bin Laden es una muestra completamente indiscutible de la necesidad de otros países – y sobre todo de éste- de asegurar la existencia del terrorismo en ese país, que en realidad muchos lo quisieron mostrar como un peligro mundial al que nadie debía darle la espalda.
Un país en su mayoría analfabeto, liderado por mucho tiempo por iletrados; una sociedad retrógrada y asfixiante, donde el amor se castiga con sangre y Alá es el responsable de todo lo que suceda o deje de suceder. Así es Afganistán según la narración de Asne Seierstad, una sociedad con excentricidades en medio de la miseria, con tabúes y mitos, pero con mucho movimiento.
Este es un género que puede interesarle tanto a periodistas, a cronistas, como a cualquier lector que guste de las historias. Si no se es amante de las historias de oriente o de guerra, puede deleitarse con los detalles de la vida diaria, de las relaciones, de las concepciones y pensamientos; con las mujeres y sus anhelos, sus maridos adjudicados y sus calurosas burkas que esconden la belleza. El libro, más que un trabajo periodístico, es una experiencia de la que el mundo debería enterarse a través de este interesante texto.
[1] El librero de Kabul Capítulo ‘Tentaciones’
[2] El Librero de Kabul, Capítulo Suicidio y Canto
[3].Ibíd.
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DaniEla
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6:36 PM
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Friday, April 24, 2009
Ah.. ¿Y ahora qué? (Un post estúpido)
Eso siempre pasa, o al menos es muy típico. Cuando uno está a punto de vivir la parte más emocionante de un sueño y suena el maldito despertador. Yo estaba soñando otra vez con él. Él, que me hizo tanto bien y tanto daño, todavía se adueña de mi inconsciente como lo decía unos posts más abajo. Estaba a punto de verlo en mi sueño, me intrigaba saber qué pasaba esta vez. Yo sé que quedó algo incompleto y que por eso no me lo saco de la cabeza... y hasta confieso que me gusta, que disfruto verlo en esos paisajes extraños, o en casas que se convierten en vagones de tren.
En fin... es sólo un reflejo de lo que pudo ser. "Pero en todo lo que veo su imagen siempre está"..
Esa misma tarde, estaba terminando de escribir un artículo sobre el suicidio, nada estimulante la verdad y.. "tururu" una ventanita del msn... "hola". Era él. Me sorprendí, pero no tanto, porque el a veces (muuuy a veces) me saluda, o yo a él, pero las conversaciones duran 5 minutos y ni siquiera nos despedimos. Como si nos diera miedo hablar más, o como si no fuera necesario.
Pero esta vez, fue diferente.
Me empezó a preguntar por mi vida de una manera un poco más amable y él se notaba más interesado. Pensé "Esto qué es..? en dónde dejó su distancia y su estilo parco?" pero seguí la conversación. Después de hablar de bobadas académicas...... jaja.. no es que hasta me cuesta escribirlo... Bueno, pues me preguntó que qué significaba el corazón que tenía en el nick del msn, pero fue algo así: (mejor dicho voy a citar)
Él: Y ese corazón? Tragada?
Yo ahí quedé literalmente en shock nervioso por unos tres minutos. Este tipo jamás me había hablado así desde hace un año... y yo pensándolo tanto... y queriendo saber tantas cosas... y lo pensé, pensé bastante, pensé qué era lo que le iba a decir, me costó poner enter incluso.
Yo: ... si, es que volvi con mi ex hace unos meses.
Él: En serio??? y estas feliz?
Yo: Si, muy feliz. Fue raro, pero estoy bien.
Él: Ah pues qué chévere. Me alegra.
Me alegra... ¿Me alegra? ME ALEGRA??????????????????? Bueno qué más esperaba, obviamente no me iba a decir "NOOOOO!! Me cortaré las venas y moriré de desdichaaa!" ¬¬
De todos modos yo no iba a dejar que la conversación se quedara ahí.
Yo: Si, pero es raro hablar de esto contigo..
Él: jaja
"jaja".... JAJA?? no mierda... bueno. Compostura... compostura??? pero en qué estaba pensando, si ésta era la oportunidad para abrirme, para decirle las cosas, él por fin me había dado pie para que habláramos de lo que pasó y yo iba a guardar compostura??? No!.
Yo: Yo te sigo queriendo bastante, tal vez tu a mi no, pero pues es la verdad. Pero el tiempo pasa.
Eso sí que me costó.... esa frase sí tuvo que sufrir antes del "enter".... pero bueno, a lo hecho pecho. Mientras tanto hablaba con una amiga de eso... y luego volví a ver la ventanita anaranjada y a oír el "tururur".... ya me daba MIEDO abrir esa cosa.. pero me armé de valor y decía:
Él: :) Y porqué dices que yo no?
No... marica... (perdón por la expresión, pero es que así fue como pensé, les estoy haciendo un retrato tal cual) como asii!! Este tipo jamás me había mostrado afecto depsués de que las vainas se acabaron... jajaja q mierda, que miserableza la mía pero ....jaja.. me sentì feliz.
Yo: No, yo dije tal vez, porque cómo voy a saber...
Él: sí no
Creí que eso ya había sido suficiente... y pensé en dejar así...
Yo: Bueno te dejo entonces.
Y cerré la ventana...
Pero... "tururu"
Él: Oye veámonos un día de estos vale?, cuídate, chao.
O_o ....
aHí, fue justo ahí en ese momento cuando pensé ¿Y AHORA QUÉ?
Yo: Vale chao.
Y por dentro :O :S :) :(
Entonces me acordé de una canción de Fito del álbum En el mundo cabe una canción que se llama Enloquecer... y la puse... y ya.
Es todo.
PD: Perdón por que esta vez no escribí algo más armonioso, más bonito, más literario.. pero necesitaba sacarlo de alguna manera. Lo siento. :):(
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DaniEla
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9:50 AM
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Wednesday, April 22, 2009
La Cándida Elisa y su Bisnieta Desalmada
¿Plan dominguero? No señor, en mi familia no lo había, y si lo había sólo era uno, un único plan indiscutiblemente estable: visitar a la bisabuela Elisa.
Desde muy temprano en la mañana mi mamá me preparaba la ropa más bonita, me peinaba hasta que no me quedaran pelitos salidos -el ‘frizz’ que llaman- y finalmente me ponía algo que la bisabuela Elisa me había regalado, todo para ir a verla.
Antes del almuerzo, llegábamos en el carro de mi papá a la casa de los abuelos, quienes vivían con la bisabuela. Para mí no era ‘Elisa’, ni bisabuelita, ni nada de esas cosas tradicionales: curiosamente yo la llamaba “abuela Pata”. No había origen específico del apodo, pero la mente de una personita de 4 años poco se cuestiona acerca de las cosas que hace.
Hacíamos un poco de visita antes del almuerzo y luego la abuela Beatriz, hija de la bisabuela Elisa, servía los más deliciosos platos. Comíamos con el mayor de los gustos.
Normalmente me comía todo, menos cuando hacían acelgas hervidas, siempre me daban ganas de vomitar apenas las probaba. De hecho, hoy en día no puedo digerirlas. Después del plato fuerte venía un postre. Para todos era lo mismo, menos para la ‘abuela Pata’ porque ella ya estaba muy viejita para tanto azúcar – decía la abuela Beatriz-. Entonces, a la ancianita le servían siempre gelatina de postre. A mí me daba un poco de envidia porque la consentían casi tanto como a mí, le daban cosas especiales y le hacían excepciones con las cosas feas del almuerzo. Por ejemplo, con la fatal remolacha. La ‘abuela Pata’ y yo odiábamos la remolacha con todo nuestro ser, no soportábamos su color entre rojo y morado, ni su textura, ni mucho menos su olor. A mí, por supuesto, me la hacían comer, era una guerra total en la mesa cuando me servían ese horrible tubérculo, mientras que la ‘abuela Pata’ se burlaba en silencio de mí con una mirada entre pícara y amorosa.
La ‘abuela Pata’ ya no hablaba casi, sólo balbuceaba ciertas cosas que sólo la abuela Beatriz le entendía. Sin embargo, yo sentía que ella me tenía mucho cariño y jugaba conmigo en silencio. A veces, cuando todos terminábamos nuestro almuerzo, cada quien disfrutaba su postre en el lugar de la casa que prefiriera. Mi abuelo se iba al patio y se sentaba en su mecedora a recibir el sol y a deleitar el postre. Mi abuela lo disfrutaba en la mesa del comedor. Mi mamá y mi papá comían juntos en el sofá de la sala y la ‘abuela Pata’ y yo preferíamos en el cuarto de ella, viendo televisión. No sé qué bicho me picaba cuando estaba a solas con la ‘abuela Pata’, pero una sensación de maldad se apoderaba de mí incitándome a hacer travesuras, entonces la molestaba con pequeñeces cada vez que podía.
Ella ya no podía sostener la cucharita, por lo que me recomendaban darle la gelatina. Eso me gustaba, porque ‘Patica’ hacía mucho caso, abría su boquita con toda la confianza sin saber bien qué era lo que estaba comiendo.
Sin embargo, un domingo de remolacha, me dio mucha rabia que a ella le sacaran la cosa roji-morada del plato, porque a mí, me la habían hecho comer con lágrimas. A la hora del postre nos fuimos ella y yo, como siempre, a su habitación, pero esta vez había algo diferente en mí: el espíritu de maldad de siempre, se había convertido en una sensación de querer hacerle algo a la viejita que se había salido con la suya en el almuerzo. Había una especie de competencia entre nosotras y cuando alguna de las dos ganaba, la otra hacía evidente su sensación de derrota.
Me disponía a darle la gelatina como me pedían, pero cuando recogí la primera cucharada me arrepentí de metérsela a la boca y le dije “‘abuela Pata’, ya vengo que se me quedó la gelatina”. Como ella no podía ver casi, esperó tranquila mi regreso. Regresé, pero con el plato de remolacha que ella había dejado en el almuerzo. “‘Patica’, qué despistada es la abuela Beatriz, ya te traje la gelatina que te encanta”, dije con esa vocecita de niña inocente totalmente tentada a no dejar tranquila a su pariente. Después de un gesto de agradecimiento, me abrió su boquita esperando que yo le diera un bocado. Se lo di, y me recibía una tras otra cucharada, pero después de unos cuatro bocados, empezó a hacer gestos de desagrado y de un momento a otro la ‘abuela Pata’ regurgitó poco a poco toda esa remolacha que yo le había alcanzado a depositar. No pude evitar la risa, una risita nerviosa que iba saliendo cada vez que la abuela escupía pero para mi pesar, mi mamá pasaba por el corredor de los cuartos en ese momento y descubrió el fatal cuadro de la bisnieta malvada y la pobre ancianita.
Escuché regaños toda la tarde, mi papá me dio una palmada en la cola, mi abuelita me miraba con cara de decepción mientras limpiaba a su madre; pero me reprendieron con el peor de los castigos: me prohibieron volver a quedarme sola con la ‘abuela Pata’. Para mí eso era un sacrilegio total, yo adoraba a mi viejita así compitiera constantemente con ella. No pude evitar ponerme triste durante el resto del día y claro, durante los domingos siguientes. De todos modos, el hecho de ir a visitarla y poder estar con ella, aunque no a solas, estaba bien para mí.
Un día en el colegio, nos pusieron a pintar a las personas que más queríamos de nuestra familia. Había hecho un dibujo de mis papás y yo en principio, pero recuerdo que después saqué una hojita más pequeña del armario de útiles, en donde me dibujé junto a mi ‘abuela Pata’. Ese fin de semana estaba dispuesta a entregárselo.
Llegó el domingo, pero mi mamá no me despertó temprano como todos los días para arreglarme. Me levanté extrañada de mi cama y fui hasta la sala, allí estaba mi papá leyendo el periódico tranquilamente, sin ningún afán. Luego fui al cuarto de mi mamá a averiguar qué estaba sucediendo, y ella estaba alistándose sola y le pregunté “¿Por qué no me avistaste?”. Ella, con una sonrisa amable, me dijo que yo ya podía arreglarme solita y que no era necesario que nos demoráramos tanto esta vez. Yo accedí extrañada pero al instante olvidé el asunto, porque estaba emocionada por entregarle mi dibujo a la ‘abuela Pata’. Salimos más tarde de lo normal, mi papá manejó más despacio, como si no quisiera llegar nunca, y yo quería llegar más temprano “¡apúrate papi!, ¡apúrate!” le decía.
Entramos a la casa de los abuelos y el almuerzo ya estaba servido. Nosotros nos sentamos y yo esperaba ansiosa a que la abuela Beatriz llevara a la ‘abuela Pata’ a la mesa, pero todos se sentaron y el puesto de mi viejita… estaba vacío. No dije nada porque me distraje con el almuerzo. Pero cuando terminé de comer, hice la pregunta que nadie quería oír: “¿Dónde está la abuela pata?, quiero entregarle un regalo que le hice”. Nos paramos de la mesa y mi mamá me llevó al cuarto de la bisabuela pero ella, no estaba. Sólo estábamos mi madre y yo, y recuerdo que después de un largo suspiro me dijo susurrando: “mi chiquita, la bisabuelita Elisa no está aquí porque ya se fue para el cielo”…
En el fondo de mi corazón entendí lo que mi mamá me quiso decir, agaché la cabeza y sentí un gran vacío en el pecho. Igualmente, le dejé el dibujo encima de su cama, que aún estaba intacta, me senté en ella y después de un largo rato allí, pensé: “Si la ‘abuela Pata’ está en el cielo, nunca más tendrá que comer remolacha”. Eso quería decir entonces que mi bisabuelita Elisa, había ganado una vez más y para siempre.
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DaniEla
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5:08 PM
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Nuevo Vestido
Bueno mis queridos lectores, como verán mi blog tiene un nuevo vestido. Algo más propio, colorido y sencillo, tan sencillo que escogí un cuaderno cuadriculado... todo es mejor en papel o no?, para que así den más y más ganas de entrar a revisar la cabeza de un engendro más de este planeta.
¡Bienvenidos a mi nuevo look !
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DaniEla
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Friday, April 10, 2009
OTRA PATÉTICA ESCENA
EN UN CAFÉ CERCA A MI CASA. 7 DE LA NOCHE. ESTOY CON UNA PERSONA… ALGUIEN QUE NO ES ÉL. ME SIENTO BIEN, RELAJADA, TAL VEZ TRANQUILA… NO DEL TODO. EL CAFÉ ME SABE BIEN. ME RECUERDA UNA ÉPOCA HERMOSAMENTE DOLOROSA, ME RECUERDA A ÉL. PERO ÉL NO ESTÁ, HEMOS HECHO ESTUPIDECES QUE NOS HAN ALEJADO. EL AMOR PERFECTO SE DERRUMBÓ COMO UNA TORRE DE CARTAS Y DE NUEVO, LA SOLEDAD… ESA QUE AQUEJA ENTRE LA MULTITUD, ESA QUE NO ME DEJA NI ME HA DEJADO NUNCA SENTIR QUE PERTENEZCO, PORQUE NO SOY, PORQUE NO ESTOY, PORQUE ÉSTE NO ES MI LUGAR NI LO SERÁ. ESA SOLEDAD QUE SE HACE TENUE CUANDO ESTAMOS JUNTOS… CUANDO ESTUVIMOS, PORQUE ÉL TAMPOCO LE PERTENECE A ESTE MUNDO.
NOS HEMOS ESTADO HACIENDO DAÑO. INTENTAMOS ROMPER TODA COMUNICACIÓN PERO NUESTRO EGO NOS HA HECHO IMPOSIBLE ESA LABOR. SIEMPRE QUERIENDO MOSTRARLE AL OTRO LO “FELICES” QUE ESTAMOS, CUANDO EN REALIDAD TODO SE CARCOME POR DENTRO COMO SI TUVIÉRAMOS UNA GRAN PLAGA DE GUSANOS. ES POR ESO QUE INTENTO MIRAR HACIA OTRO LADO, BUSCANDO NO SÉ QUÉ O NO SE QUIÉN PARA SENTIRME MEJOR. A VECES LOGRO DISTRAER LA MENTE, PERO SIGO PALPITANDO CON UNA NOSTALGIA INFINITA QUE NO ME PERMITE SER HONESTA CON MIS SONRISAS. ME DA PENA POR LOS QUE HAN CREÍDO QUE CON ELLOS HE ESTADO FELIZ… COMO ESTA PERSONA QUE TENGO AL FRENTE, HABLÁNDOME DE MIL COSAS, QUE NO ME INTERESAN, PERO ME HACEN SENTIR MENOS MISERABLE.
XY: Y es que esa es la duda que tengo porque sé que me iría mejor comprando el Hyundai, definitivamente…
YO: Claro, yo también creo…
XY: Es que supera al otro en absolutamente todo… Es que….bla, bla, bla………………….
Y SUS PALABRAS DE VUELVEN PARTE DEL RUIDO DE LA NOCHE. COMO UN SONIDO AMBIENTE CON CANCIONES INDISTINTAS. MEZCLAS DE LA CIUDAD FRÍA QUE CONTINÚA TAN NORMAL, ESA CIUDAD QUE NO ES CAPAZ DE APIADARSE DE MÍ. ENTONCES HAGO SONRISAS ESTÚPIDAS PARA PARECER ATENTA Y EL MUY IMBÉCIL NI SIQUIERA SE DA CUENTA DE CUAN ALEJADA ESTOY DE SU CONVERSACIÓN.
YO: Ehm discúlpame, perdón por interrumpirte pero estoy que me hago chichi.
XY: (Un poco sorprendido por haber sido interrumpido).. Ah, claro sí, ¿quieres algo más?
YO: No, no fresco… si tú quieres algo más pídelo dale..
XY: Ok… ¿estás bien?
“¿ESTÁS BIEN?, QUE SI ESTOY BIEN?????????????? SI NO HE HECHO MÁS QUE AGUANTARME A UN POBRE IDIOTA QUE SU DILEMA MORAL MÁS GRANDE ESTÁ EN ELEGIR DOS MARCAS DE CARROS QUE NI SÉ CUÁLES SON NI ME INTERESA. “ESTÁS BIEN”… JA! ESTOY QUE ME LARGO, PERO ME CONTENGO PORQUE LA VERDAD NO QUISIERA VOLVER TODAVÍA A MI CASA… ALLÁ EN DONDE MIS PENSAMIENTOS SE VUELVEN MIS PEORES ENEMIGOS, EN DONDE MI EXISTENCIA SE VUELVE TAN PEQUEÑA QUE A VECES SE ME PIERDE..
YO: (Con una de mis sonrisas fingidas) Sí…… estoy bien J ……………
PERFECTO… HAY COLA PARA ENTRAR AL BAÑO. PERO ME FIGURÓ ESPERAR PORQUE DE VERDAD ESTOY QUE NO AGUANTO. EL CAFÉ ES UN DIURÉTICO MUCHO MÁS EFECTIVO QUE LA CERVEZA, ¿SABÍAN?
ÉL: Ahí te vas a quedar un buen tiempo porque parece que le están haciendo… “mantenimiento” al baño jaja..
ESA VOZ… ESA VOZ QUE RECORRIÓ TODO MI CUERPO COMO UN ESCALOFRÍO. ESA INCONFUNDIBLE VOZ, SU VOZ… Y ESE TONITO ARROGANTE DE SU VOZ ESTABA AHÍ, ATORMENTÁNDOME LA EXISTENCIA. SIN EMABRGO, AL MISMO TIEMPO SIENTO ESA ALEGRÍA DE PODER VERLO DE NUEVO, PERO ME DUELE HASTA EL ALMA NUESTRA SITUACIÓN Y ESE DOLOR SE INTERPONÉ MÁS QUE CUALQUIER COSA.
YO: ¿Qué carajos haces aquí?, y no me vengas a decir que es pura coincidencia porque este sitio queda en la mierda de tu casa
ÉL: Y es que acaso… no puedo ir a sitios en la “mierda” de mi casa????
YO: Ay por favor admítelo, viniste porque sabías que yo iba a estar aquí
FUE UNA AFIRMACIÓN UN POCO ARRIESGADA, UN POCO EGOCÉNTRICA, UN POCO MIEDOSA, UN POCO “QUIEROQUEASISEA”, UN POCO… MAL.
ÉL: Oye tu definitivamente no cambias no? Piensas que el mundo está girando alrededor tuyo… jaja.. pues disculpa decirte que estás completa, completísimamente equivocada. Y… qué pena contigo pero es que me están esperando, adiós… ah, y déjame decirte que cada vez tu gusto va empeorando más y maaas… cuídate princesita, ya tu baño está listo...
(POR FIN EN EL BAÑO DESHACIÉNDOME DE LITROS DE ORINA…):
CLARO! CÓMO NO IBA A ESTAR PERCATADO DE CON QUIÉN ESTABA YO. ESE PENDEJO QUE ME ESPERABA EN LA MESA NO PODIA TENER MÁS CARA DE IMBÉCIL… PERO UN MOMENTO, ESO NO FUE LO PEOR DE SU COMENTARIO HORRIBLEMENTE DOLOROSO, ESPANTOSAMENTE HIRIENTE… CÓMO ASÍ QUE “ME ESTÁN ESPERANDO”? … SI, SI SEÑORES, HA OCURRIDO LO QUE SIEMPRE IMAGINÉ QUE IBA A SER DIFÍCIL DE SOPORTAR, PERO ESTA VEZ ERA PARTICULARMENTE DIFÍCIL… ESTABA CON LA GOLFA DE MI VECINA, LA QUE PRETENDE SER QUERIDÍSIMA CONMIGO CADA VEZ QUE CONCORDAMOS EN EL ASCENSOR… MALDITA, MALDITA, MALDITA! Y MALDITO ÉL POR SUCIO, PORQUE ESA VIEJA DEBE ESTAR UNTADA DE… AY POR FAVOR, PARA QUÉ ME DIGO MENTIRAS, SI ESA NIÑITA NI SIQUIERA A MI ME PUEDE CAER MAL… ES TAN DULCE QUE ES IMPOSIBLE ODIARLA Y ESO ME PONE………… PEOR. Y ME TOCA VOLVER A SONREÍR FALSAMENTE, PORQUE ELLA, ME ESTÁ SALUDANDO CON LA MANITO. ¿NO SE SENTIRÁ UNA GOLFA COMPLETA POR SALIR CON MI NOVIO??? BUENO, CON MI EX NOVIO????? DIOOOS DAME PACIENCIA, DAME PACIENCIA!!! TENGO QUE VOLVER A LA MESA… ¬¬
YO: ¿Me demoré mucho?? Ay perdóname pero es que había una… fila larguísima. (Sonrisa hipócrita de nuevo)
ÉL: No te preocupes chiquitica, no fue tanto… pero me va a tocar darte una malísima noticia
AY NO, AHORA CON QUÉ VA A SALIR…
ÉL: Me llamaron de la oficina y tengo que salir corriendo para allá, me perdonas chiquitica??? Te prometo que la próxima vez me quedo toda la noche!
YO: No, cómo se te ocurre, vete que no tengo ningún problema, y no tienes ninguna deuda conmigo tranquilo… ch.. chiquito.. (sonrisa hipócrita oootra vez)
SÍ… OTRA VEZ SOLA, FELIZ PORQUE ME HABÍA LIBRADO DE UN FREAK.. PERO OTRA VEZ “ME AND MYSELF” PENSANDO, SOLA CON MIS PENSAMIENTOS Y E…
ÉL: Uy… uy uy.. yo de ti lo boto después de ese desplante…
AY NO, NO PUEDE SER… OTRA VEZ, OTRA VEEEZ ESTE TIPO HUMILLÁNDOME.. BUENO PERO NO LE PUEDO DEMOSTRAR DEBILIDAD, TODO EN MI VIDA ESTA MÁS QUE PERFECTO! CABEZA EN ALTO, PECHO AFUERA! Y MÁS BIEN VOY SALIENDO DEL LUGAR, AUNQUE ESE SUJETO SIGUE DETRÁS DE MÍ … COMO SI FUERA MI SOMBRA…
YO: No fue ningún desplante… más bien tú qué haces aquí, diciéndome bobadas, no dizque estabas con “super candy candy”??????? en dónde la dejaste??? Fijo se aburrió de ti, de tu ego, yo la entendería porque cu…..
ÉL: Oye..
YO: Noo,… espera, porque tú tienes que saber…
ÉL: Oye…. Oye..
YO: Que cuando a ti se te salen las cosas..
ÉL: Me puedes escu….
YO: Nadie puede aguantaaaarte pero tu juuras que…
ÉL: OYE!!!
HASTA QUE ME ATRAPÓ POR DETRÁS, ME COGIÓ DE LOS HOMBROS Y ME VOLTEÓ, PARA QUE LO MIRARA, PARA QUE LE MIRARA LA CARA MIENTRAS ME HABLABA, PARA QUE VOLVIERA A SENTIR CERCA SUS OJOS AZULES, PARA QUE ME CALLARA LA BOCOTA!
YO: Ay quéee???????????????
ÉL: Me puedes escuchar un minuto? Sólo un minuto
ESTA SITUACIÓN SE ME HACÍA TAN FAMILIAR…. SIN EMBARGO, MI CUERPO ESTABA HELADO DE NUEVO, NI SIQUIERA ESTABA SEGURA DE LO QUE ESTABA SINTIENDO. ACASO ERA ALEGRÍA POR TENERLO DE NUEVO TAN CERCA? ACASO ERA REPULSIÓN POR EL DOLOR QUE ME CAUSABA ESA CERCANÍA? ME SENTÍA LLENA DE UNA MARAÑA DE COSAS Y … DIOS.. UNO DEBERÍA PODER PODAR LA VIDA CADA VEZ QUE SE LE ENREDA… PERO NO SE PUEDE, UNO SIGUE SIENDO EL MISMO PENDEJO QUE TRATA DE HACERSE EL FUERTE… MOSTRANDO UNA CÁSCARA DE HIERRO, QUE POR MÁS QUE PAREZCA INVENCIBLE ES ESO… UNA CÁSCARA, COMO LA DE HUEVO, QUE CON EL MÁS MÍNIMO GOLPE, SE ROMPE.
YO: Qué pasó con tu amiga, no la dejes sola… vete.
ÉL: Ella ya se fue, ella… estaba esperando a otras personas. Nos encontramos, justo antes de que yo te viera.
YO: Ahhh claro, entonces armaste toda una obra de teatro para que yo pensara que estabas saliendo con ella… muy brillante xxx, muy brillante sí. Te acabas de lucir como el más grande de los imbéciles…
ÉL: Me… me duele tenerte lejos. Y no me importa que me trates como el más grande de los imbéciles, porque si eso tengo que parecer para tenerte a mi lado otra vez,…. Pues lo haré, y lo haré mil veces… Daniela NO SOPORTO ESTO UN DÍA MÁS! No puedo, no puedo seguir fingiendo que estoy saliendo con mil viejas y que me siento de maravilla… ME ARDE pensar que me puedes estar olvidando mientras yo me destrozo día tras día pensando en lo miserable que me siento sin ti… y me importa un bledo que me esté humillando en este momento confesándote esto. Lo hago porque sé que eres más orgullosa que tú y yo juntos y que jamás agacharías la cabeza… o tal vez yo te amo más y por eso soy el que me jodo más… no sé qué estés pensando en este momento pero…. Me haces mucha falta mi amor…
DIOS… DEBO DECIRLO, PUEDE SONAR TONTO PERO… ESTE HOMBRE ESTÁ…. ESTÁ LLORANDO… JAMÁS EN LA VIDA LO HABÍA VISTO LLORAR, NI SIQUIERA ACERCARSE A UN OJO AGUADO… NADA… QUÉ ES ESTO, QUÉ HAGO?? INDUDABLEMENTE TAMBIÉN LO AMO, MI SITIO ES A SU LADO YO… ESTOY SOÑANDO OTRA VEZ? NO POR FAVOR, NO QUIERO QUE SEA UN SUEÑO… NO NO LO ES…. NO LO ES!!!.... MIERDA, NO PUEDO PRONUNCIAR PALABRAS, NO SÉ QUE DECIR PORQUE QUISIERA DECIRLO TODO PERO NO SÉ CÓMO EMPEZAR…ESTOY SIMPLEMENTE PASMADA, EN SHOCK.,..QUIETA COMO UNA FOTO.
YO:------
ÉL: Sí.. yo, yo entiendo que tú ya tienes tu vida aparte… en realidad no sé por qué te dije eso yo…
QUÉ MÁS PODÍA HACER SINO CALLARLO CON UN BESO DE ESOS QUE TANTA FALTA NOS HACÍAN. QUÉ MÁS PODÍA HACER SINO AHOGARLO CON UN ABRAZO EN DONDE LE TRANSMITÍA TODO LO QUE YO ERA, LO QUE ÉRAMOS. QUÉ MÁS PODÍA HACER QUE RENDIRME ANTE SU RENDICIÓN Y SENTIRME ESTÚPIDA POR TANTO ORGULLO… QUÉ MÁS PODÍA HACER SINO AGRADECERLE A DIOS POR QUE ME ENSEÑÓ UNA GRAN LECCIÓN CURANDO MIS HERIDAS… QUÉ MÁS PODÍA HACER SINO AMARLO, AMARLO CON TODAS MIS FUERZAS HASTA QUE SE HAYA LLEVADO TODO DE MÍ Y UNA VEZ MÁS SEAMOS NUESTRA PROPIA RAZÓN DE VIVIR EN EL PLANETA…
Craneado por
DaniEla
a las
11:20 PM
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